Andalucía esconde una catedral subterránea de cristal que deslumbra a 60 metros de profundidad

La Geoda de Pulpí, descubierta hace 27 años, sorprende por sus cristales transparentes y por la sensación de estar ante una obra de arte natural bajo tierra.

En el noreste de Almería, existe una joya geológica escondida en una antigua explotación minera. Sin duda, un plan turístico distinto para una escapada con historia Similar a otras propuestas de naturaleza singular como el impresionante gigante milenario de Jaén. La zona se reconoce por sierras de altitud media, pero de perfiles abruptos, alineadas con la costa. Entre ellas destacan la Sierra de los Picos, la Sierra del Aguilón y la Sierra de Almagrera, que marcan el paisaje del noreste almeriense.

La tradición minera ha dejado galerías que hoy ayudan a entender el pasado del territorio. Y, en una de esas entrañas, a unos 60 metros de profundidad, aparece la gran sorpresa: una geoda que parece una catedral hecha de cristal.

Los detalles de una cavidad de ocho metros forrada de selenita

Esta cavidad mide cerca de ocho metros de longitud y alrededor de dos metros de altura. En su interior, enormes cristales de selenita, variedad transparente o translúcida del yeso, recubren las paredes, con piezas que alcanzan hasta dos metros. Por sus dimensiones, su transparencia y su estado de conservación, se considera el mayor exponente de su tipo en Europa. También se la conoce como geoda de Pilar de Jaravía.

Los especialistas sitúan su origen en dos fases: primero se formó el hueco por karstificación, con aportes hidrotermales; después llegó el depósito mineral, en un modelo mixto kárstico-hidrotermal.

La reacción tras descubrirla hace 27 años y abrirla al público

Aunque llevaba siglos allí, el hallazgo es reciente. Fueron miembros del Grupo Mineralogista quienes la localizaron en el interior de la Mina Rica, una explotación con actividad intermitente desde finales del siglo XIX hasta 1970, de la que se extrajeron hierro, plata y plomo.

La mina guarda un patrimonio geológico notable y otras geodas de yeso. Entre las más conocidas figuran la Geoda Partida, menos cristalina por los daños de la explotación, y la Geoda de Colas de Golondrina, bautizada por la forma de sus cristales.

Hasta 20 años se tardó en abrir al público la geoda gigante y el recorrido por la mina. Quienes salen de la visita suelen coincidir en una idea: “la espera valió la pena”.

Qué más ver en Pulpí para convertir la visita en un plan familiar

Bajo el reclamo “Vinos de la Geoda del Pulpí”, la experiencia continúa en el pueblo con un espacio escénico donde se celebran shows y presentaciones. Es una forma sencilla de completar la jornada sin salir del municipio.

Uno de los rincones que más llama la atención es la Sala Negra o de Luminescencia, con unas 1.000 muestras de minerales luminiscentes de distintas partes del mundo. En una sala oscura, los destellos de colores convierten la visita en una experiencia muy visual, especialmente atractiva para familias.

La trascendencia de la geoda como reclamo de turismo geológico en España

Más allá de la fotografía, esta “catedral” subterránea refuerza el interés por el turismo de naturaleza con componente cultural en España. Por ese motivo, su éxito también habla de una tendencia: buscar lugares singulares, aprender del paisaje y volver con una historia difícil de olvidar.

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