Conductores con discapacidad presionan a la DGT por la baliza V-16

La nueva normativa sobre la baliza V-16, genera dudas entre los conductores y abre el debate sobre seguridad vial, accesibilidad y posibles cambios regulatorios futuros.

La DGT viene defendiendo el uso de la baliza V-16 para reducir el riesgo de atropello de quienes antes bajaban a poner los triángulos de emergencia, obligatorios desde 1999 hasta el año pasado. De hecho, todavía existen incógnitas entre los automovilistas, como refleja la duda sobre la baliza V-16 al pasar la ITV.

El dispositivo luminoso es obligatorio desde el pasado 1 de enero, en caso de avería o siniestro de: coches, furgonetas, autobuses, vehículos mixtos, camiones y conjuntos de vehículos no especiales. Pero tiene un problema: que no todo el mundo puede alcanzar el punto más alto del coche. Ante esto, la Dirección General de Tráfico (DGT) considera “muy difícil” cambiar la normativa para facilitar que algunos conductores con discapacidad puedan colocar por sí mismos la baliza luminosa y conectada V-16 en el techo del vehículo averiado o siniestrado.

El Cermi alerta de que para algunos conductores la colocación en el techo es imposible

El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) pidió a Tráfico que adaptara la regulación para evitar situaciones de discriminación hacia conductores con discapacidad física que no pueden colocar la señal luminosa en el techo por sí mismos.

En un escrito dirigido al director general de Tráfico, Pere Navarro, el Cermi expresó su preocupación por dos elementos: la obligatoriedad de la versión conectada de la V-16 y la exigencia de ubicarla en el punto más alto posible del vehículo, normalmente el techo.

La plataforma advirtió de que personas con movilidad reducida, usuarias de silla de ruedas o de talla baja, como quienes tienen acondroplasia, pueden encontrarse, cuando viajan solas, con una imposibilidad material para cumplir lo que exige la norma. Según trasladó el Cermi, en esos casos el cumplimiento no sería “simplemente dificultoso, sino físicamente imposible”, lo que podría desembocar en sanciones por una causa vinculada a la discapacidad. Y ahí surge la pregunta: ¿qué pasa si no hay alternativa clara y segura?

Qué cambios pidió el Cermi para evitar sanciones y posibles situaciones de discriminación

El Cermi reclamó una regulación específica que incluyera una excepción para conductores con discapacidad física que no puedan colocar el dispositivo en el techo por sí mismos. Además, solicitó que se regulasen ubicaciones alternativas que fueran seguras y visibles, y que esas previsiones quedaran incorporadas a las instrucciones, reglamentos o disposiciones técnicas que desarrollan la obligatoriedad del sistema. Para entenderlo de un vistazo, estas fueron las principales peticiones:

  • Excepción para quienes no puedan colocar la baliza en el techo por motivos físicos.
  • Ubicaciones alternativas que mantengan la visibilidad y la seguridad.
  • Incorporación expresa de esas opciones en la normativa e instrucciones técnicas.

Después de este planteamiento, la pelota quedó en el tejado de Tráfico.

La DGT responde que es difícil una norma específica y recuerda la regla general

La DGT contestó por carta al Cermi señalando que “se han planteado muchas y variadas situaciones” relacionadas con la dificultad de ubicar la baliza en el techo, lo que hace “muy difícil” promover una regulación específica para cada caso.

En esa respuesta, Tráfico insistió en que la “norma general” es colocar la V-16 en “la parte más alta posible del vehículo inmovilizado”. Sin embargo, también precisó que se permite ubicarla “en la puerta del conductor” cuando “no fuera posible acceder al techo del vehículo”. Así, la propia DGT apunta un margen de actuación para quienes no puedan alcanzar el techo, aunque sin abrir una excepción formal diferenciada por discapacidad.

La carta añade una idea de fondo: la sustitución de los triángulos por la baliza V-16, que evita bajar del vehículo para señalizar de forma física y también virtual la inmovilización, supone, según Tráfico, un avance en seguridad vial frente al riesgo de atropello.

Por lo tanto, la DGT mantiene el enfoque general de la norma, mientras el debate sigue sobre la mesa.

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