Cómo beber cerveza sin arruinar la dieta según una nutricionista

La experta Alejandra Piñeiro propone una pauta muy fácil para quienes quieren perder peso sin renunciar del todo a una cerveza o una copa de vino en reuniones sociales.

Tomarse una cerveza con amigos, en familia o al salir del trabajo sigue siendo una de las costumbres más extendidas en España. De hecho, según las cifras más recientes, en 2025 el consumo per cápita se situó en 52,8 litros por persona y año. En este contexto, una nutricionista ha compartido un consejo sencillo para reducir el impacto de esta bebida en la dieta.

Aunque un consumo moderado no tiene por qué convertirse en un problema puntual para la salud, los especialistas insisten en que cuanto menor sea la ingesta de alcohol, mejor responde el organismo. Aun así, la realidad social hace que muchas personas mantengan este hábito en comidas, cenas o encuentros informales. En este sentido, cuidar la hidratación diaria resulta clave, aunque también es bueno conocer cuánta agua debes beber al día para favorecer la digestión y el bienestar general.

El consumo social de cerveza sigue muy presente en la rutina diaria

La nutricionista Alejandra Piñeiro ha explicado en sus redes sociales que existe una forma de conseguir que “la cerveza no engorde tanto” cuando el objetivo es perder peso. Su recomendación parte de una idea clara: no se trata tanto de prohibir, sino de aprender a gestionar mejor el momento de consumo.

La experta deja claro, eso sí, que desde un punto de vista nutricional lo más recomendable sería no beber alcohol si una persona quiere adelgazar. Sin embargo, también reconoce que la cerveza o el vino forman parte de muchos planes sociales y que, en la práctica, eliminarlos por completo no siempre resulta sencillo.

Por este motivo, plantea una estrategia fácil de aplicar y mucho más realista para el día a día. Su consejo es quitar primero la sed con agua y dejar la bebida alcohólica para el disfrute, no para saciar una necesidad fisiológica.

El gesto de beber agua antes ayuda a controlar la cantidad ingerida

Piñeiro explica que en muchas comidas sucede una situación muy habitual: entre que se pide la comida, llegan los platos y transcurre la espera, muchas personas terminan bebiendo una o dos cervezas casi sin darse cuenta. En la mayoría de los casos, no lo hacen por apetencia real, sino porque tenían sed.

Ahí es donde entra en juego este pequeño truco. La nutricionista resume su propuesta en una fórmula sencilla: “Primero un poco de lo que necesito y luego un poco de lo que quiero”. Es decir, hidratarse antes con agua y después, si apetece, tomar la cerveza o el vino con más control.

En este sentido, la diferencia puede parecer mínima, pero en realidad cambia por completo la forma de consumir alcohol. Al no llegar con sed al primer sorbo, es más fácil reducir la cantidad total y evitar ese consumo automático que suele producirse en contextos sociales.

Este hábito también puede aplicarse a otras bebidas alcohólicas habituales

La recomendación no se limita únicamente a la cerveza. Según explica la especialista, esta misma pauta puede trasladarse a otras bebidas alcohólicas, siempre con la misma lógica: usar el agua como primera respuesta a la sed y reservar el alcohol para un consumo puntual y consciente.

Dado lo anterior, el consejo no pretende presentar la cerveza como una bebida compatible sin matices con una dieta de adelgazamiento, sino ofrecer una herramienta práctica para quienes buscan mayor equilibrio. A veces, pequeños cambios en la rutina son los que terminan marcando la diferencia.

En definitiva, el truco consiste en algo tan simple como eficaz: hidratarse primero y beber después por elección, no por necesidad. Un gesto fácil de incorporar a tu estilo de vida que, según la nutricionista, puede ayudar a mantener el control sin renunciar por completo a uno de los hábitos sociales más arraigados.

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