Una alimentación sencilla, el descanso y el control del estrés son claves para mantener en equilibrio este “ecosistema” del intestino.
Llevar una dieta cuidada no solo tiene que ver con el peso. También impacta en la salud digestiva, el sistema inmunitario e incluso el estado de ánimo. De hecho, cada vez más especialistas insisten en adaptar la alimentación a cada etapa vital, como recoge el cambio de dieta tras los 50 recomendado por expertos para mejorar la calidad de vida.
En el centro de todo está la microbiota intestinal, un conjunto de bacterias y microorganismos que conviven en el intestino y cumplen funciones esenciales. La farmacéutica y especialista en nutrición Luisa Varela explica qué la altera, cómo se nota y qué hacer en el día a día.
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La microbiota intestinal, ese órgano invisible que condiciona salud y bienestar
En los últimos años ha crecido el interés por la microbiota, y no es casualidad. Cada vez se entiende mejor su papel en la digestión, la inflamación y las defensas del organismo. Cuando está equilibrada, ayuda a que el cuerpo funcione mejor; cuando se altera, puede “pasar factura” más allá del abdomen.
Luisa Varela, licenciada en Farmacia y especializada en Nutrición, Farmacovigilancia e Investigación clínica, además de directora técnica y de I+D+i de Vitae Health Innovation, lo resume de forma clara: la microbiota es un ecosistema vivo y cambiante, y cuidarlo es una inversión directa en bienestar.
Dieta, antibióticos, estrés y sueño: los factores que más la desequilibran
Aunque influyen factores internos como la edad o la genética, Varela destaca varios elementos externos que suelen desajustarla. El primero es la alimentación: una dieta baja en fibra y alta en grasas, junto con el consumo habitual de ultraprocesados y azúcares, reduce la diversidad bacteriana y favorece la inflamación.
A esto se suman el uso de determinados fármacos, en especial los antibióticos, el estrés crónico, el sedentarismo y una mala calidad del sueño. En este sentido, Varela advierte de que vivir con prisas y dormir poco no solo agota: también puede impactar en el intestino a través del llamado eje intestino-cerebro.
Señales de disbiosis y errores habituales al recurrir a probióticos sin criterio
Cuando la microbiota se desequilibra (disbiosis), los síntomas suelen ser bastante reconocibles. Varela menciona molestias digestivas como gases, hinchazón, estreñimiento o diarrea. También pueden aparecer fatiga persistente, antojos de azúcar y problemas en la piel como eccemas o acné.
Uno de los fallos más frecuentes, según la especialista, es intentar “arreglarlo” solo con probióticos sin revisar antes la base: la dieta. En otras palabras, tomar probióticos sin un consumo suficiente de fibra vegetal puede ser un parche que no resuelve el problema de fondo.
Además, no todas las cepas sirven para lo mismo. Algunas se orientan a regular el tránsito intestinal y otras a reducir hinchazón o diarrea. Por este motivo, la experta insiste en que conviene consultar con profesionales sanitarios (médico o farmacéutico) antes de iniciar suplementos, para elegir bien y evitar interacciones o contraindicaciones.
Siete hábitos sencillos para cuidarla a diario y notar el cambio
La buena noticia es que cuidar la microbiota no exige rutinas imposibles. Se trata, sobre todo, de volver a lo básico: comer variado, priorizar lo natural y sostener hábitos que el cuerpo pueda mantener en el tiempo. A modo de guía práctica, estos son los consejos que resume Varela para el día a día:
- Prioriza alimentos ricos en fibra vegetal (verduras, frutas y legumbres).
- Incluye fermentados de forma regular.
- Reduce el consumo de ultraprocesados y azúcares refinados.
- No tomes probióticos sin criterio ni durante periodos indefinidos.
- Acompaña los probióticos de prebióticos cuando corresponda (y con orientación profesional).
- Duerme lo suficiente y mantén horarios regulares.
- Baja el estrés crónico con hábitos sostenibles (actividad física, pausas, rutinas).
Dado lo anterior, si notas síntomas persistentes o estás pensando en tomar suplementos, lo más prudente es consultar antes con un profesional sanitario. El intestino habla, y aprender a escucharlo puede ser el primer paso para encontrarse mejor. Te recomendamos que estés al tanto de otras noticias sobre salud y estilo de vida en nuestro periódico digital.

