La entrenadora y nutricionista Blanca Pombal se ha viralizado en redes tras lanzar una advertencia clara: pasear “a ratos” no equivale a entrenar. La clave está en la continuidad y el ritmo.
Ir al gimnasio está de moda en España. De hecho, arrancar en un centro deportivo se ha convertido en uno de los propósitos más repetidos de cara a 2026. Una tendencia que también ha impulsado otros hábitos asociados al fitness, como el auge de los productos con extra de proteína en los supermercados, un fenómeno sobre el que ya alertan los expertos por su impacto en la salud.
En ese contexto, salir a caminar ha ganado puntos como alternativa realista al gimnasio, ya que no todo el mundo se siente cómodo en ese entorno: por falta de motivación, por miedo o, simplemente, porque no les gusta. Pero hay un matiz importante que cada vez se repite más entre especialistas, como la entrenadora personal y nutricionista, Blanca Pombal: caminar funciona, sí, aunque no de cualquier manera.
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Caminar como alternativa al gimnasio gana fuerza por salud y rutina
Lo cierto es que caminar encaja en casi cualquier estilo de vida. No hace falta equipamiento especial, no exige una técnica compleja y se puede adaptar a distintos niveles, desde jóvenes hasta personas mayores.
Además, es una actividad física moderada que, bien planteada, ayuda a cuidar el cuerpo por dentro y por fuera: fortalece el corazón y los pulmones, contribuye al control del peso al favorecer la quema de grasa y mejora la circulación, los huesos y los músculos. Por este motivo, muchas personas que no se ven en una sala de pesas o que no quieren depender de horarios han encontrado en la caminata un hábito sostenible, fácil de mantener en el tiempo.
Beneficios de caminar a diario que van más allá del físico
Más allá del componente “fitness”, caminar también se asocia a mejoras en el bienestar general. En el día a día, puede convertirse en ese paréntesis que ordena la cabeza y activa el cuerpo sin necesidad de grandes planes. Entre los beneficios que más se destacan, se encuentran:
- Libera estrés.
- Ayuda a mejorar el estreñimiento.
- Previene el inicio de la diabetes.
- Mejora el ánimo, la memoria y la calidad del sueño.
- Previene la degeneración del hipocampo.
- Aumenta los niveles de vitamina D.
- Reduce la hinchazón.
- Mejora la capacidad cardiorrespiratoria.
- Mejora la postura corporal.
En este sentido, el atractivo es evidente: un gesto sencillo, ponerse zapatillas y salir, puede sumar salud si se convierte en hábito.
La advertencia que se ha viralizado sobre ritmo constante y continuidad
El punto clave llega con la advertencia que ha corrido como la pólvora en redes. Según ha explicado Blanca Pombal, caminar puede ser una buena alternativa al gimnasio, pero solo “funciona” si se cumplen unas condiciones concretas. En una entrevista para Clara, la entrenadora y nutricionista insiste en tres ideas: mínimo 30 minutos seguidos, sin pausas y a un ritmo constante de aproximadamente 5 km/h.
Dado lo anterior, la diferencia es clara: no se trata de dar un paseo interrumpido, parar a mirar escaparates o caminar “a ratitos”. La propuesta se parece más a un entrenamiento continuo, en el que el cuerpo mantiene un esfuerzo estable durante un tiempo suficiente.
Por qué esta forma de caminar puede marcar tendencia este 2026
Esta llamada de atención conecta con una realidad que muchos reconocen: queremos soluciones simples, pero que de verdad cuenten. Y, en un momento en el que la vida diaria va con prisas, una caminata bien hecha puede ser el punto medio entre “no hago nada” y “me apunto al gimnasio”.
La trascendencia de este mensaje está, precisamente, en su practicidad. No hace falta cambiarlo todo de golpe: basta con caminar con intención, con continuidad y con un ritmo vivo. Para mucha gente, ese enfoque puede ser el empujón definitivo para moverse más sin sentirse fuera de lugar en un entorno deportivo. Síguenos para conocer más noticias relacionadas con salud y estilo de vida.

