El popular cardiólogo José Abellán afirma que “el café diario, con moderación, se asocia a vivir más”

El especialista explica por qué el café ha dejado de ser el “malo” de la película y qué aspectos conviene vigilar para integrarlo en un estilo de vida saludable.

Beber café cada día ya no se mira con los mismos ojos que hace unos años. De hecho, el cardiólogo José Abellán recuerda que, lejos de ser solo un estimulante, el consumo moderado y regular se ha relacionado con efectos protectores a largo plazo, en la misma línea que otros ajustes en los hábitos diarios, como los cambios en la alimentación que recomiendan los especialistas a partir de los 50 años para mejorar la salud. “Quienes lo toman con regularidad, viven más”, resume.

Por qué el café ha pasado de villano a aliado

Durante mucho tiempo, el café cargó con una mala fama difícil de sacudirse. En parte, por su efecto inmediato: tras una taza, muchas personas notan más alerta, mejor concentración y esa sensación de “energía renovada” que suele acompañar a la cafeína.

Sin embargo, Abellán insiste en que el café no se explica únicamente por ese empujón. En los últimos años, la conversación ha cambiado a medida que se han ido acumulando evidencias sobre su composición y su posible impacto en la salud. Y ahí llega uno de los matices clave: la bebida es bastante más compleja de lo que parece a simple vista.

Compuestos antioxidantes del café y sus efectos en el corazón y la presión arterial

“El café aporta compuestos bioactivos”, señala el cardiólogo, y pone ejemplos concretos: ácidos clorogénicos (antioxidantes), diterpenos, trigonelina, ácidos fenólicos, melanoidinas y minerales como el magnesio o el potasio. Es decir, no es únicamente “agua con cafeína”.

Ahora bien, también conviene entender qué ocurre en el cuerpo tras consumirlo. Abellán recuerda que puede provocar un incremento transitorio de la presión arterial y de la frecuencia cardiaca, un efecto que explica, en parte, la mala reputación histórica del café, especialmente en personas sensibles.

Aun así, el especialista subraya un punto que suele tranquilizar a muchos consumidores: no hay evidencia de que tomar café de forma crónica aumente las tasas de hipertensión arterial. Y, además, tampoco se ha podido asociar a un mayor riesgo de fibrilación auricular u otras arritmias.

La reacción de los expertos: moderación, palpitaciones y escuchar al propio cuerpo

En este sentido, el mensaje no es “barra libre”. Abellán apela al sentido común: si al tomar café aparecen palpitaciones o un malestar claro, lo prudente es reducirlo o evitarlo.

Su planteamiento es más equilibrado: el consumo moderado y regular “podría tener efectos protectores a largo plazo”, siempre que se tenga en cuenta la tolerancia individual a la cafeína y las condiciones de salud de cada persona.

Dado lo anterior, el café puede encajar en rutinas saludables, pero no como un gesto automático o idéntico para todo el mundo. La clave está en cómo te sienta, cuánto tomas y en qué contexto (descanso, estrés, alimentación, etc.).

La trascendencia para tu rutina: dosis segura y mejor método filtrado

Más allá del corazón, Abellán apunta a asociaciones observadas en estudios: el café se ha vinculado con un menor riesgo de cáncer colorrectal, hepático y de próstata, e incluso con una menor mortalidad prematura. Eso sí, con prudencia: “hay que cogerlo con pinzas”, advierte.

Para quienes quieren afinar el hábito, el cardiólogo deja dos ideas prácticas. La primera, la dosis: alrededor de 400-450 mg de cafeína al día, lo que equivale aproximadamente a unas cuatro tazas de café largo, se considera un umbral seguro.

La segunda, el método. Según explica el popular cardiólogo en su canal de YouTube, la evidencia sugiere que el café filtrado es la mejor opción si se busca reducir el riesgo cardiovascular, porque el filtrado puede eliminar compuestos como el cafestol y el kahweol, relacionados con un ligero aumento del colesterol LDL (el conocido como “colesterol malo”).

¿Conclusión? Abellán lo resume con honestidad: todavía hacen falta más investigaciones y no se trata de “recetar” café para prevenir enfermedades. Pero, tomado con moderación y con cabeza, el café puede formar parte de un estilo de vida muy saludable. Conoce más noticias sobre salud y estilo de vida, en nuestro periódico digital.

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